
Deje de calentar el aire: una manera mejor de secar la madera La mayoría de las talleres de madera todavía utilizan esos hornos convectores tradicionales. Ya sabe cómo funcionan: simplemente bombean aire caliente por toda la habitación para secar los recubrimientos y pegamentos. El problema es que se trata de un método ineficiente. Como resultado, quedan muchos disolventes atrapados debajo de la superficie de la madera, y el taller acaba oliendo como un laboratorio químico. Por eso hemos pasado a utilizar el método de curado por infrarrojos. En lugar de calentar todo el espacio del taller, los rayos infrarrojos dirigen la energía directamente hacia la madera. El problema de la “capa superficial” El método convectivo es lento. Tiende a secar primero la capa superior de la madera, lo que crea una “capa superficial” que impide que los disolventes salgan. Para solucionarlo, la mayoría de las personas simplemente aumentan la temperatura o dejan la madera allí por más tiempo. Pero eso es arriesgado: se corre el riesgo de que la madera se deforme y de que se liberen compuestos orgánicos volátiles al aire. Los rayos infrarrojos funcionan de manera diferente. Penetran profundamente en la madera y hacen que las moléculas se muevan, lo que permite que los disolventes salgan desde abajo hacia arriba. Es muy rápido. Los tiempos de secado pasan de horas a minutos. Aire más limpio y costos más bajos Si quiere cumplir con los estándares de bajas emisiones de VOC, no puede seguir dejando que los disolventes se evaporen en el aire. Con los rayos infrarrojos, resulta mucho más fácil utilizar recubrimientos a base de agua o que se curen con luz UV; esos tipos de recubrimientos no se secan en un horno normal. Además, hay un gran ahorro de energía. No pierde dinero calentando todo el espacio del taller. Las lámparas solo se activan cuando realmente hay madera debajo de ellas. Así de simple. Las desventajas No voy a decirle que los rayos infrarrojos sean una solución mágica. Son una herramienta poderosa, pero si no se utiliza correctamente, habrá problemas. Si las lámparas no están bien dispuestas o el transportador funciona demasiado lentamente, la superficie de la madera se quemará antes de que el centro se seque. Es necesario ser preciso al usar este método. Se necesitan sensores adecuados y un plan claro para controlar las zonas de temperatura, a fin de evitar esos puntos calientes. Pero una vez que todo esté configurado correctamente, podrá reducir el tamaño de su sistema de ventilación. Deja de luchar contra la temperatura del ambiente y concéntrate en el material. Es la forma más rápida de ser ecológico sin ralentizar su línea de producción.