
Dejar atrás las calderas de carbón en favor del calor por infrarrojos
Muchas plantas procesadoras de madera todavía utilizan esas viejas calderas a carbón para secar y curar la madera. Seamos honestos: son enormes, pierden calor por todas partes y su mantenimiento es complicado. Pero ahora estamos viendo un cambio claro hacia el uso de sistemas de calefacción por infrarrojos. Es una forma más eficiente de trabajar, además de permitir que se libere más espacio en el lugar donde se procesa la madera.
¿Por qué funciona el calor por infrarrojos?
Imagínese cómo funciona una caldera de carbón: calienta el aire primero, y luego ese aire debe calentar la madera. Es un proceso lento y complicado.
Las lámparas de infrarrojos evitan este paso intermedio. Emiten radiación de onda corta directamente sobre las fibras de la madera. Es un método rápido y eficaz. Además, como la humedad abandona la madera más rápidamente, todo el ciclo de procesamiento se acorta.
Elegir las especificaciones adecuadas
Si decide pasar a un sistema eléctrico, no basta con conectarlo y esperar lo mejor. Primero debe asegurarse de que su sistema eléctrico pueda manejar la carga máxima sin fallar. Generalmente, utilizamos tubos de cuarzo de alta potencia para lograr la misma densidad de calor que proporcionan las calderas. También diseñamos estos sistemas para voltajes industriales, para mantener la corriente baja y evitar daños en los cables.
Lo difícil es equilibrar la longitud de las lámparas y su potencia con la velocidad de movimiento de la cinta transportadora. Si las lámparas están demasiado calientes y la cinta es demasiado lenta, la madera se quemará. Si las lámparas no son lo suficientemente potentes, el núcleo de la madera permanecerá húmedo. Se trata de encontrar el equilibrio perfecto.
La realidad del cambio
No voy a decir que sea una solución mágica. Es un compromiso. Está reemplazando el combustible tradicional por electricidad. Eso significa que su panel eléctrico debe ser capaz de manejar la carga máxima sin fallar. Tampoco podrá ignorar el humo y las cenizas generados por el carbón; necesitará protección adecuada para que su equipo no sufra efectos negativos debido a la radiación.
Qué beneficios conlleva este cambio
Lo mejor es el control. Con un sistema de infrarrojos modular, puede activar o desactivar el calor instantáneamente. Ya no es necesario dejar encendida una caldera enorme durante horas para mantenerla lista. Es preciso y reduce los desperdicios. Además, al reducir las emisiones de carbono, resulta mucho más fácil obtener la certificación de “Fábrica Verde”.