
Dejen de calentar el aire y comiencen a calentar a su ganado
La mayoría de las granjas pagan dinero en exceso para calentar el aire del interior de los edificios. Utilizan calefactores convencionales o lámparas baratas que solo sirven para calentar el aire, lo cual es un completo derroche de dinero.
Nosotros hacemos las cosas de manera diferente. Nuestras lámparas de infrarrojos no se ocupan de calentar el aire, sino que actúan directamente sobre los animales. Se trata de calor radiante. En lugar de intentar calentar todo el edificio, simplemente se calienta al ganado. Por eso, las facturas de energía disminuyen drásticamente cuando la gente cambia a este sistema.
El aspecto técnico
Diseñamos estas lámparas para que sean muy eficientes. Utilizamos tecnología de infrarrojos de onda corta, lo que significa que el calor llega al objetivo casi al instante. Es muy rápido.
Como se encienden rápidamente, no es necesario dejarlas funcionando a plena potencia todo el día y toda la noche. Basta con conectarlas a sensores de temperatura para que se enciendan y se apaguen automáticamente. De esta manera, los animales permanecen cómodos y los costos se reducen significativamente.
Diseñadas para condiciones difíciles
Seamos honestos: las granjas son lugares donde el equipo sufre mucho. Hay polvo, humedad, y los equipos pueden dañarse fácilmente.
Por eso, protegemos el filamento de tungsteno dentro de vidrio de cuarzo resistente. Esto evita que el filamento se dañe rápidamente, así no es necesario reemplazar las bombillas cada semana. Además, ofrecemos varias opciones de conectores, por lo que suele ser posible instalarlas sin problemas en los dispositivos existentes.
Pero hay algo importante: estas lámparas se calientan mucho. Si las colocamos en un espacio cerrado sin circulación de aire, podríamos dañar el dispositivo o hacer que se apaguen los interruptores. Asegúrese de que sus cables puedan soportar la potencia de estas lámparas.
En resumen
Cuando una granja pasa a utilizar nuestro sistema, se evita la pérdida de energía. El calor radiante no se dispersa, sino que permanece justo donde están los animales. De esta manera, se necesitan muchos menos kilovatios-hora para obtener el mismo resultado. Para las granjas más grandes, esto no solo significa ahorrar algo de dinero, sino también millones.